ONUSIDA

Poblaciones en Mayor Riesgo

En Honduras, la epidemia desde inicios tuvo un predominio de la transmisión sexual concentrada en ciertas poblaciones con alta vulnerabilidad a la infección, en particular en los hombres que tienen sexo con otros hombres, trabajadoras/es del sexo, garífunas y personas privadas de libertad. El contexto de estas poblaciones está condicionado por factores sociales, económicos y culturales que les ponen en condición de particular vulnerabilidad ante la infección del VIH, como ser: la pobreza, desigualdades de género, falta de información, prácticas de riesgo como el no utilizar condón, alta prevalencia de infecciones de transmisión sexual, el consumo de alcohol y drogas y el estigma y discriminación relacionados a la identidad, profesión, expresiones de género, entre otros.

Las poblaciones en mayor riesgo de infección al VIH (PEMAR) han sido identificadas en los ejercicios nacionales de planificación de la respuesta nacional como aquellas poblaciones con alta prevalencia del VIH (mayor al 5%). Éstas son los hombres que tienen sexo con hombres y las mujeres trabajadoras del sexo. Por otro lado, se conocen como “grupos vulnerables” a aquellos que pudiendo o no tener altas prevalencias del VIH, son afectados por factores sociales y económicos que les colocan en una situación de vulnerabilidad, como ser la población garífuna y las mujeres trans, entre otros.

Según el PENSIDA III son poblaciones prioritarias:


1. Adolescentes de ambos sexos
2. Personas que viven con VIH y Sida y sus familias
3. Madres y niños (as) afectados (as) por el VIH
4. Garífunas y otros grupos étnicos
5. Trabajadores (as) (especialmente de las maquilas)
6. Trabajadores(as) del sexo
7. Hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres
8. Personas privadas (as) de libertad
9. Niñez huérfana afectada e infectada por el VIH
10. Niñez en situación de calle
11. Poblaciones móviles

Los reportes emitidos por la Secretaría de Salud, indican que la epidemia se concentra en las poblaciones de hombres que tienen prácticas sexuales con hombres (HSH), mujeres trabajadoras sexuales (MTS), hombres y mujeres garífunas y personas privadas de libertad (PPL). En la Encuesta Centroamericana de Vigilancia del Comportamiento, realizada en el 2006, la prevalencia del VIH más alta en la población de HSH fue del 9.9% (San Pedro Sula), 5.5% en trabajadoras sexuales (Tegucigalpa), 5% en la población garífuna.

Los HSH, las MTS y los garífunas sufren exclusión social y vulnerabilidad ocasionada por la pobreza, el estigma, la discriminación, la homofobia y los crímenes de odio. Muy poco de la inversión en las poblaciones de MTS, HSH y garífuna ha sido destinada a la promoción sostenida de entornos favorables que reduzcan la vulnerabilidad de estas poblaciones y que contribuyan a la toma asertiva de decisiones individuales y colectivas para disminuir el riesgo de transmisión de VIH.

Los datos de MEGAS 2010 y los hallazgos de la Evaluación al PENSIDA III revelan que en los últimos cinco años la mayor atención y asignación de recursos no ha sido proporcional a la priorización de las poblaciones PEMAR; menos del 10% del gasto total hacia poblaciones PEMAR. Aunque se ha destinado mayor apoyo para la prevención, con estos grupos las cuotas no han sido equitativas, ni suficientes. Por tanto, si las acciones financiadas no han sido efectivas, eficientes y con baja cobertura, se corre el riesgo de que las prevalencias de VIH se mantengan. Estos datos serán el punto de comparación para analizar el comportamiento de la prevalencia, con la publicación del ECVC de 2012.

Esto confirma la urgencia de intensificar las acciones de prevención dirigidas a las poblaciones PEMAR acompañadas de un sistema sólido de monitoreo y evaluación para medir la eficiencia e efectividad de los abordajes.

2. Personas que viven con VIH y Sida y sus familias

2. Personas que viven con VIH y Sida y sus familias

2. Personas que viven con VIH y Sida y sus familias

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